Los dos únicos futbolistas ecuatorianos que han levantado la Copa Libertadores con clubes extranjeros forman un grupo muy selecto. El primero es la leyenda Alberto Spencer, multicampeón con Peñarol en la década de 1960.
El segundo es Gonzalo Plata, figura reciente del Flamengo y campeón continental en 2024. Aunque Miller Bolaños y Michael Arroyo formaron parte del plantel del Grêmio campeón en 2017, ninguno de los dos estuvo presente en la final.
Miller Bolaños ya había dejado el club cuando se jugó la final, mientras que Arroyo no fue considerado para los duelos decisivos. La trayectoria de Gonzalo Plata merece una mención especial. El ecuatoriano disputó siete de los trece partidos del Flamengo en la campaña victoriosa.
Además, el ecuatoriano dio dos asistencias importantes y fue protagonista en encuentros clave. Sus partidos de octavos de final contra Internacional quedaron en la memoria de la hinchada rojinegra.
En ambos, Gonzalo Plata fue el jugador más creativo del sector ofensivo y el encargado de conducir al equipo en momentos de presión. Incluso estando fuera de la final, suspendido tras ser expulsado contra Racing, el atacante acompañó todo el proceso.
Estuvo junto al plantel, participó de la celebración en la cancha y levantó el trofeo con sus compañeros. Para el jugador, el momento tuvo un peso simbólico: se convirtió en apenas el segundo ecuatoriano en la historia en ganar la Copa Libertadores de América con un club extranjero.
¿Quién fue más importante: Gonzalo Plata o Alberto Spencer?
Antes que nada, la comparación con Alberto Spencer es inevitable. Considerado el máximo goleador en la historia de la Libertadores, Spencer transformó a Peñarol en una potencia continental, acumulando títulos, goles decisivos e inmensa influencia deportiva.
Gonzalo Plata, por su parte, representa una nueva era: joven, versátil y protagonista en competencias internacionales. Aunque Ecuador ha revelado nombres importantes en los últimos años, la lista de campeones con clubes extranjeros sigue siendo reducida.
El camino hacia el título exige regularidad, protagonismo y adaptación rápida —factores que no siempre coinciden. Así, la conquista de Gonzalo Plata en 2024 simboliza un hito para el fútbol ecuatoriano.
Confirmó su talento, ganó proyección continental y escribió su nombre junto al de uno de los más grandes de la historia. Alberto Spencer abrió el camino; Plata demostró que nuevas generaciones pueden ampliarlo.




